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martes, 4 de septiembre de 2012

“Lecciones de la Naturaleza”

Por Pacelli Torres, (*)

Corresponsal del Chicamocha News en Europa

Laguna de Ortices en García Rovira.

 

En los libros de ciencia, últimamente ha aparecido una marcada distinción entre naturaleza (escrita con minúscula) y Naturaleza (con mayúscula). La primera implica, solamente, el telón de fondo en el que se desarrollan las actividades humanas. La segunda, por su parte, hace ver que el autor la considera como algo sagrado, el principio, sustento y devenir de nuestra propia existencia.

 

Cada vez son más fuertes las voces en los países desarrollados que nos llaman a recapacitar sobre lo que hemos venido haciendo y nos incitan a iniciar un cambio de actitud que nos lleve a armonizarnos de nuevo con nuestro planeta.

 

El gran error, aseguran algunos, fue el intento de industrializar la Naturaleza. Alteramos sus ciclos, erradicamos especies nativas, saturamos aire, agua y suelo con productos sintéticos y nos desligamos espiritualmente de ella.

 

La pérdida, sin embargo, no es sólo emocional. Hace cuarenta o cincuenta años, por cada peso que invertíamos en el campo, obteníamos cuatro. Hoy en día, por cada peso invertido, recibimos uno cincuenta. La causa de este fenómeno es la aniquilación de la micro fauna, que devuelve los compuestos orgánicos al suelo y su sustitución por abonos artificiales.

 

La tendencia hoy en Europa es comprar productos "Bio"; en el supermercado se encuentran bananas normales y bananas "Bio", las segundas un poco más costosas, pero con mucha mayor demanda. Lo mismo sucede con los huevos, la leche y los demás productos de primera necesidad.

 

Leyendo al respecto, no es difícil entrever que a lo que se quiere llegar en los llamados países desarrollados, es justamente lo que nosotros tenemos en Latinoamérica, o por lo menos, que el cambio reversado para nosotros es mucho menos complicado que para ellos.

 

Según la autora Janine M. Benyus, las lecciones que podemos aprender de la Naturaleza son las siguientes:

 

La Naturaleza funciona a base de energía solar.

La Naturaleza usa solamente la energía que necesita.

La Naturaleza hace que la forma se adecue a la función.

La Naturaleza lo recicla todo.

La Naturaleza recompensa la colaboración.

La Naturaleza se cimenta en la diversidad.

La Naturaleza requiere experiencia local.

La Naturaleza frena los excesos por sí misma.

La Naturaleza se ajusta a los límites.

 

Si las analizamos con calma, podemos darnos cuenta de que algunas de dichas lecciones pueden aplicarse también a nuestra vida personal, en especial lo referente a los excesos, la colaboración y la diversidad.

Tomémonos el tiempo para recapacitar sobre ello. Un simple cambio de actitud puede ponernos a la vanguardia de las tendencias mundiales y armonizarnos con nosotros mismos. Ya no se trata de subyugar la Naturaleza, sino de aprender de ella. Como diría un filósofo que conocí hace años: "Una hora contemplando la montaña es más productiva que todo un año acumulando monedas sin amor."

 

(*) Pacelli Torres Valderrama Ph. D.

Escritor y Profesor Universitario.

martes, 21 de agosto de 2012

Impresiones de Eslovaquia

 
Por Pacelli Torres (*)
Corresponsal del Chicamocha News en Europa

 

Desde 1920 hasta 1993 el mundo conocía un país llamado Checoslovaquia. La conmoción de las dos guerras mundiales alteró las fronteras y la identidad nacional. Pero con la caída del comunismo esta nación finalmente se separó en dos, la República Checa al norte y la República de Eslovaquia al sur. ¿Cuántos muertos hubo de parte y parte en la guerra de independencia? "Cero". En realidad no hubo guerra, la separación fue producto de conversaciones bastante civilizadas. Este es un gran ejemplo para países como Corea que está en tensiones constantes con sus antiguos hermanos de Corea del Norte o entre India y Paquistán que se han amenazado varias veces, y de hecho, las dos poseen la bomba atómica.
Pleitos entre coterráneos los vemos a diario en las noticias sobre Siria o en las aspiraciones de Chechenia por separarse de Rusia o en los incontables problemas de los kurdos por tener su propio país.
Hoy en día, Eslovaquia trata de cumplir su rol como país miembro de la Unión Europea. Especialmente en su capital, Bratislava, el gobierno se ha empeñado en implementar una estructura turística a la altura de sus vecinas, Viena, Praga y Budapest, por eso se anuncia como la pequeña gran ciudad de Europa.



En los tres días que pasé allí, pude comprobar que esos esfuerzos están dando fruto, pues me vi rodeado de turistas de varias partes del mundo, y en efecto, el ambiente es bastante relajado.
Lamentablemente, los años del comunismo dejaron su huella con una horrenda calle de ocho carriles que divide a la ciudad en dos y bloques de edificios de apartamentos desordenados y sin ninguna estética que lo único que hacen es ensombrecer el paisaje, pero incluso en estos monstruos se ha venido trabajando últimamente y han sido pintados con tonos coloridos tratando de armonizarlos de la mejor forma posible.


Los museos y la cultura también se están revitalizando, el centro histórico es completamente peatonal y las calles se han adornado con curiosas esculturas metálicas que se están convirtiendo en símbolo de la ciudad.
En realidad, Colombia no podría compararse con Eslovaquia; nosotros le llevamos mucha ventaja. Tenemos a García Márquez y a Botero que son muy conocidos en Europa, así como a Shakira, cuya música la he visto más de una vez usada en los actos culturales de los colegios a los que asisten mis hijos.
De Eslovaquia, poco o nada se oye internacionalmente. La evolución política también es diferente, nosotros no hemos pasado del imperio al comunismo y finalmente a la república cómo ha sido el caso de ellos y nunca hemos visto amenazada nuestra identidad. Lo más importante, sin embargo, es que tenemos recursos naturales envidiables: esmeraldas, petróleo y carbón, y sobre todo los páramos que son una maravilla natural única y pueden convertirse fácilmente en nuestro mejor patrimonio.
Si a Eslovaquia no la podemos comparar con Colombia, tal vez podamos compararla con Santander, de hecho, fue la primera impresión que tuve cuando llegué a la estación de trenes. Pero incluso así, creo que también les llevamos ventaja, tenemos a Girón y Barichara, los caminos de piedra hechos por los Guanes y los Chitareros, las bellezas naturales de García Rovira donde hay lagunas y caídas de agua que incluso, los nacidos allí no conocemos, y finalmente, como lo mencionaba antes, los páramos con sus frailejones centenarios.
La pregunta entonces es ¿Por qué en Eslovaquia, que está en clara desventaja frente a Colombia y Santander, existe un consenso general sobre el destino que se le quiere dar? ¿Por qué allí se han implementado soluciones sencillas para su embellecimiento? ¿Cómo fue posible que primara el acuerdo y no las armas para lograr sus objetivos? ¿Cuál es la fórmula secreta para aunar esfuerzos, para perseguir un sólo fin?
Cosas cómo estas podemos aprenderlas recapacitando sobre la experiencia eslovaca.
Por otra parte, si ellos quisieran tener todo lo que en Colombia tenemos, tendrían que esperar varios cientos de millones de años para que la Naturaleza los dotara con lo que nosotros recibimos gratis. En eso pensaba viendo desde el tren los campos eslovacos, monótonos y privados de cualquier diversidad, mientras a la vez sentía la incertidumbre de si, cuando regrese a García Rovira, los páramos y las lagunas todavía van a estar allí, o si será que el capitalismo y el mal entendido progreso van a producir secuelas tan horribles como las dejadas por el comunismo en el este de Europa.

 (*) Pacelli Torres Valderrama, Ph. D. Profesor Universitario.

XXIX FESTIVAL INTERNACIONAL DE PIANO UIS LLEGA A MALAGA

Del 13 al 31 de agosto de 2012, Dirección Cultural UIS llevará a cabo la vigésimo novena edición del Festival Internacional de Piano. Más de 60 eventos se realizarán en escenarios de Bucaramanga, Barrancabermeja, Socorro, Barbosa y Málaga y otros municipios del Departamento, con la participación de alrededor de 150 artistas entre nacionales e internacionales.

En el Marco de tan importante festival, la Sede UIS Málaga invita a la décima edición del Recital de Piano, programado para el próximo 30 de agosto a partir de las 7:00 pm con la Pianista Natalia Avella y del clarinetista Diego Pinzón, artistas de academia y trayectoria, ganadores del reconocimiento y aceptación del público en escenarios nacionales y extranjeros.

El concierto se realizará en la Catedral de Málaga con ocasión de su centenario.

A continuación una reseña de los aritstas invitados para esta velada:


Piano: NATALIA AVELLA - Colombia



La pianista bogotana realizó sus estudios musicales básicos y universitarios en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia, bajo la dirección de las Maestras Rosario López y Mercedes Cortés. Tras obtener su título de Pianista con énfasis en Música de Cámara y Acompañamiento con mención meritoria en 2002, se radicó en Alemania. En 2010 culminó con las más altas calificaciones la Maestría en Piano y Pedagogía Musical en la Universität Augsburg con el Maestro Rolf Kohlrausch. Fue becaria de diferentes instituciones como el Icetex, el DAAD, la Universität Augsburg y Colfuturo. Cabe destacar igualmente el proceso de investigación en pedagogía instrumental realizado en la Universidad de Música de Viena (Austria) en 2008 y 2009. Desde 1996 mantiene una constante actividad solista y de música de cámara en Colombia, Alemania y Francia, incluyendo actuaciones como solista con la Orquesta Sinfónica de Augsburgo y la Orquesta de la Radio Alemana, así como la grabación del CD "Zeitgeist" con la mezzosoprano alemana Hanna Steiner. Desde su regreso al país a finales de 2010 se desempeñó como docente de piano en diferentes instituciones en Bogotá. Desde marzo de 2012 es docente de planta en el área de Piano en la Escuela de Artes – Música de la Universidad Industrial de Santander.



Clarinete: DIEGO PINZÓN - Colombia

 

Clarinetista bogotano, inicio sus estudios musicales con el Maestro José Mayorga.  Realizó estudios básico y universitario con el maestro Robert De Gennaro en la Universidad Nacional de Colombia , ha tomado clases magistrales con los grandes Maestros de Clarinete como Michael Collins, Jorge Montilla, Andrés Ramírez, Cristiano Alvez , Mariano Rey, Carlos Céspedes,  Nuno Pinto, Pascual Martínez, Ricardo Dourado Freire, John Cipolla. Diego Pinzón ha formado parte en algunas agrupaciones sinfónicas en el país de las que podemos destacar: Banda Sinfónica Distrital, Banda Sinfónica Nacional, Banda Sinfónica de Cundinamarca, Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia. En  2004 Actuó de solista con la Banda de la Universidad Javeriana dirigida por el Maestro Mario Sarmiento y en 2006 participó como Solista con la Orquesta clásica de Colombia, bajo la direccción del Maestro Adrian Chamorro, en el año Mozart, con el concierto para clarinete y Orquesta K622. Próximamente se presentará como solista invitado en el II festival de clarinete Clariperú 2012 en Lima.


El evento cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura – Programa Nacional de Concertación, la Gobernación de Santander, el Instituto el Banco de la Republica, la Alianza Francesa de Bucaramanga, la Embajada de Francia en Colombia, y el patrocinio de la Cámara de Comercio de Bucaramanga. 

La coordinadora de la Sede UIS Málaga, Ingeniera Alix Antonia Macias Bermúdez, extiende una cordial invitación para toda la comunidad de la Provincia de García Rovira para que asistan al X Recital de Piano en Málaga y los eventos culturales programados en el marco del XXIX Festival Internacional de Piano UIS.


Si desea mayor información sobre el evento puede comunicarse con la Sede al teléfono: 6607440, 6607353, 6607226 o a través del correo: malaga@uis.edu.co



lunes, 13 de agosto de 2012

Reflexiones sobre las catedrales

Por Pacelli Torres
Corresponsal del Chicamocha News en Europa

 
Catedral y Plaza Institucional  de Málaga, en si primer centenario.

Con motivo del reciente centenario de la catedral de Málaga; mis antiguos estudiantes, fieles lectores del Chicamocha News, me han solicitado que escriba algo al respecto.
"Una catedral es una oración cristalizada", me dijo alguna vez mi padre. Esta es sin duda la mejor descripción que he oído y la cual comparto enteramente.

Los templos, en general, nacen de la necesidad del ser humano de remontarse a otras realidades, con el ánimo de acercarse al Creador. Sin embargo, a lo largo de la historia, las catedrales han tenido otros propósitos. Uno especialmente interesante es que fueron los primeros observatorios astronómicos dedicados a descifrar el curso del sol por la bóveda celeste, con el ánimo de determinar con precisión la fecha en que debería celebrarse la Semana Santa. Otra razón para su existencia es la de albergar reliquias religiosas, especialmente los restos de algún santo, y obviamente, la de congregar una comunidad, lo cual contribuye al buen entendimiento entre vecinos.


Catedral de Notre Dame en Paris.

Las catedrales en Europa eran el punto más prominente de una ciudad, su construcción duraba dos o tres siglos y las más importantes tienen una historia de casi mil años. Sus diseños han estado de acuerdo con la arquitectura de la época y varían desde el barroco, con sus elaborados arabescos, hasta las imponentes góticas, en las que el aspecto más importante ya no era protegerse del medio ambiente, sino dejar entrar la máxima cantidad de luz. Para ello se sustituyeron los pesados muros por contrafuertes exteriores que mantenían el peso de la bóveda con un empleo mínimo de material.

El diseño del templo del Asilo de Málaga y la iglesia de San José de Miranda tienen un estilo semi gótico.

Entre las catedrales de Europa que he podido visitar están la de San Marcos, en Venecia (Italia), la de Colonia (en Alemania), la de Notre Dame (en Paris), la de San Vito (en Praga) y la de San Esteban (en Viena), aparte de otras menos famosas, pero igualmente impresionantes.

Cuando uno se detiene ante una enorme catedral no puede menos que sentirse pequeño y casi insignificante ante tal majestuosidad. Sin embargo, si recordamos que las catedrales están allí por y para nosotros, el sentimiento se revierte.
En su piso santo celebramos los pasos más importantes de la vida, el bautizo, el matrimonio y finalmente la partida de este mundo. Eso es tan cierto para las grandes catedrales de Europa como lo es también para nuestra querida y ahora centenaria Catedral de la Inmaculada Concepción de Málaga, diseñada y construida por mi bisabuelo, don Deogracias Torres Niño, quien aprendiera su oficio precisamente junto a arquitectos europeos.

Hoy en día ya no se construyen catedrales así. Una de las razones, aparte de la limitación de recursos, es que el centro de la vida de la humanidad moderna ya no está en la iglesia. Su papel protagónico ha sido llenado por los centros comerciales y en Europa por las estaciones de tren y los aeropuertos. Bajo sus enormes bóvedas de acero y plástico el misticismo y el recogimiento espiritual han sido sustituidos por la funcionalidad y el afán de adquisición.


Proyecto de Estación del Tren en Viena.

Parado frente a una de las tiendas de productos de marca de cualquier aeropuerto del mundo son muchas las preguntas que surgen pero esta vez es imposible revertir el sentimiento. ¿Será que se trata de un nuevo afán de elevarnos pero esta vez hacia el dios Dinero?

martes, 3 de julio de 2012

“Momo” y otras ideas sobre el progreso”.

Por Pacelli Torres
Corresponsal del Chicamocha News en Europa
Si tuviera que recomendar un libro, tanto para grandes como para chicos, no dudaría en sugerir "Momo" de Michael Ende, publicado por primera vez en Alemania en los años 70 y que pronto se convirtió en un éxito mundial.
Caratula original del libro de Momo, 
ganador de innumerablespremios a nivel mundial.

Michael Ende se hizo también famoso por otro de sus libros, "La historia sin fin", que fue llevada al cine, aunque la versión cinematográfica no satisfizo al autor. De hecho, también hay una película sobre Momo, pero, en mi concepto, no refleja la verdadera filosofía del libro.

Michael Ende (1929-1995) , autor de Momo.
La historia de Momo es muy conocida en Europa, lo chicos la leen en los colegios y se presenta con frecuencia en obras de teatro. En ella se cuenta la historia de una niña que tiene que enfrentarse con los ladrones de tiempo, personajes enigmáticos que visten de gris y permanentemente fuman cigarros.

Convencen a la gente de hacer todo a la carrera y perseguir una malentendida productividad. De repente ya nadie tiene tiempo para las cosas simples de la vida, visitar amigos, contemplar el campo, atender a los ancianos, jugar con los niños o simplemente tomarse un rato para pensar ellos mismos. Las ciudades se transforman en interminables bloques de edificios todos iguales, todos grises. Los restaurantes se convierten en lugares de comida rápida sin personalidad alguna. A los niños se les dan juguetes automáticos que hacen todo por ellos mismos sin que los pequeños tengan que usar la imaginación. El resultado de este mal entendido progreso es que la vida de todos pierde su color.

Cuando tengo que hablar de mi patria chica con mis amigos europeos, siempre me refiero a ella como un lugar donde la gente todavía es gente, donde se habla con los vecinos, se colabora con los necesitados, se valora el trabajo por humilde que sea, donde ponemos por delante el corazón y el sentimiento antes de la industrialización, donde todavía se venera la naturaleza y las cosas simples de la vida. Con tristeza he recibido reportes de familiares y amigos que se quejan de que en Málaga cada vez aparecen nuevas urbanizaciones, edificios altos, construcciones desordenadas, aumenta el tránsito vehicular, se respira un aire de continua desconfianza de competición desenfrenada. Todas estas cosas me llevan a preguntarme si no será que los "hombres grises", de los que habla el libro de Momo, están haciendo de las suyas.

Hace unos años tuve oportunidad de asistir a un ciclo de conferencias en Baden-Baden, un hermoso pueblo alemán que de alguna forma, por su tamaño, me hizo pensar en Málaga. Había un camino peatonal que atravesaba el pueblo y se podía ir caminando entre árboles de un parque a otro, tal y como sería nuestro caso si se hiciera una vía peatonal desde la plaza institucional hasta el campo detrás del estadio en la rivera de la Magnolia. En dicho camino vi a una muchacha abrazando un enorme árbol y a un anciano que leía el periódico con toda calma mientras caminaba. El ciclo de conferencias fue abierto por la Alcaldesa del lugar que fue muy clara en exponer su política. "Nuestro objetivo", nos dijo, "es permanecer pequeños".

En Baden-Baden el progreso se ve como una amenaza. Pero hay voces por toda Europa que también claman el regreso a las raíces. En Viena, por ejemplo, las estadísticas muestran que hay un carro por cada dos personas, es muy difícil encontrar un lugar para parquear, porque las calles a lado y lado están atestadas de carros. Si se prohibieran los carros en toda la ciudad, afirman los radicales, Viena se convertiría en un ejemplo a nivel mundial de cómo el transporte público puede sustituir al particular.

Me gusta pensar que estos cambios de actitudes se deben a que los ahora mayores leyeron en su infancia el libro de Momo, por eso lo recomiendo con tanto énfasis, además de que el lenguaje en que está escrito es simplemente poético y lleno de imaginación.

Acceder al conocimiento no es difícil en estos días. Los libros se pueden bajar gratis de internet o se pueden conseguir de segunda mano en las ciudades. Libros como este vale la pena tener y rotarlos entre los conocidos, para que todos entendamos lo que todavía tenemos y estamos a punto de perder.

sábado, 2 de junio de 2012

“Don Simón”

(Relato original de Pacelli Torres)


Dedicado a don Simón Aceros, fabricante de alpargatas en el camino que de Málaga conduce a Tequia.

 

Hubo un hombre venido del Medio Oriente; su profesión era astrólogo. Una noche tuvo un sueño y supo que debía abandonar su tierra.

Cruzó el desierto a lomo de camello y se embarcó en el primer barco que accedió a llevarlo. Su modesta fortuna, heredada de su padre, fue disminuyendo paulatinamente durante el viaje y cuando desembarcó en la costa del país que, según el designio de las estrellas, sería su nueva morada, no le quedaban más que unas cuantas monedas.

Su trayectoria por medio mundo había sido lenta y accidentada; había visto valles de belleza incomparable e imponentes picos nevados; había visitado ruinas milenarias, donde soñó que absorbía la sabiduría de los antepasados; había vagado por desiertos helados y dormido en cuevas abandonadas. Su vida había estado en peligro un par de veces al enfrentarse con bestias desconocidas y sus aventuras en islas distantes podrían llenar libros enteros. Sin embargo, ahora se sentía cansado y vacío. La desilusión empezó a apoderarse de él al encontrarse en un lugar de tierra compacta donde difícilmente podría cultivarse y por primera vez en su vida dudó de la certeza de su ciencia.

Continuó con resignación su viaje hasta que oyó hablar de una tierra fértil sobre una cordillera. Consultó su horóscopo y estudió la posición de las estrellas y éstas le dijeron que allí sería su nuevo hogar. Una estrella fugaz confirmó el vaticinio aquella misma noche.

Modificó ligeramente el rumbo, según el designio celeste, y ascendió a la cordillera en busca del lugar que había visto en su sueño.

Al cabo de unos años reconoció por fin un árbol gigantesco y supo que debía establecerse cerca de él. Para entonces se había convertido en un hombre mayor y su fortuna había sido consumida por completo. Sólo conservaba, envuelto en una túnica púrpura, un cofre que había recibido en su infancia.

Su padre había sido mercader y le había oído narrar una y otra vez las historias de las Mil y Una Noche, fue por eso que supo que la magia no había muerto y se aferró con todo el corazón a aquella esperanza.

Abriendo el cofre extrajo cuatro piedras y tomando tres semillas que recogió del piso las lanzó al aire mientras pronunciaba unas palabras extrañas y entonces apareció, a la vera del camino, una humilde casa de ladrillo y teja de barro; la puerta estaba entreabierta y entró sin golpear.

"¿Simón, dónde se había metido?, lo estábamos esperando para el almuerzo". Quien hablaba era doña Luisa, su esposa desde hacía 43 años, que con tres de sus hijos adultos y un puñado de nietos lo miraban con asombro. Simón tomó asiento con ellos y sonrió incrédulo. Después de todo, las estrellas no se habían equivocado.

domingo, 27 de mayo de 2012

“El tesoro perdido”

Relato original de Pacelli Torres

Bernardo y Jacobo eran primos y maestros de construcción. Vivían un tanto lejos del pueblo, a lado y lado del arroyo.
Una tarde en que derribaban las paredes de una vieja casa de tapia pisada encontraron un cofre de madera. Adentro había monedas de oro. Llenos de emoción las contaron y recontaron; había 13 monedas.
La alegría del momento dio lugar a un largo silencio.
"Mala señal", se dijeron.
Los dos provenían de una familia muy supersticiosa y el trece tenía fama de atraer la mala suerte. Decidieron sin embargo, quedarse con el botín. Pero aparte de la mala suerte, había otro problema, el trece es un número impar y, ¿cómo podrían dividirse el tesoro, si el número de monedas no era par? Ninguno de los dos estaba dispuesto a aceptar que el otro se quedara con una parte mayor. De haberse encontrado doce monedas, todo hubiera sido más sencillo.
Entonces se les ocurrió una solución que los dos aceptaron de inmediato: Después del trabajo, cuando llegaron al puente donde cada tarde se despedían, arrojaron al agua la moneda que, según ellos, les sobraba y los dos continuaron su camino satisfechos; habían recobrado la calma y la alegría. Al llegar a casa, escondieron las monedas bajo la almohada y se reclinaron en la cama para pensar, qué sería lo primero que se comprarían.
Entonces vino para ambos uno de esos momentos de duda que todos solemos tener. ¿No sería mejor tener siete monedas que seis? Sus sentimientos fueron puestos en una balanza y los dos, independientemente, decidieron que acudirían al arroyo esa misma noche, sin que el otro lo supiera y recobrarían la moneda para sí.
Cuando la noche hubo caído se oyó el persistente ulular de un búho y un viento helado sacudió los árboles y golpeó las ventanas. Los dos sintieron miedo, pero finalmente, la avaricia fue más fuerte.
Ambos salieron de sus casas casi al mismo tiempo y se dirigieron al arroyo; el frio calaba los huesos y algo les decía que no se trataba de una noche común. Creyeron ver figuras con ojos brillantes correteando entre los árboles, pero se dijeron, aunque en su corazón no lo creían, que se trataba del reflejo de la luna o, tal vez, del vuelo de las luciérnagas.
Antes de llegar al arroyo se encontraron con una desagradable sorpresa. Alguien se les había adelantado e inspeccionaba el agua desde la orilla. Los dos se llenaron de cólera al pensar que se trataba del otro albañil y maldijeron en voz baja. Cuidadosamente se fueron acercando, escondiéndose en árbol tras árbol, con el ánimo de abalanzarse sobre el intruso. Cuando la figura se hizo clara, se llevaron el gran susto de sus vidas. En el lugar preciso donde habían arrojado la moneda había un ser esquelético, con una túnica negra, que parecía estar pescando.
El canto del búho se acentuó y aquella criatura de otro mundo levantó la vista y miró alrededor. Entonces se escuchó el croar de las ranas y unos enormes batracios se acercaron al arroyo. Eran doce en total, seis por cada orilla y, en su lomo, cada uno llevaba una moneda de oro.
Aquel espectro de la noche pareció sonreír y dejando la caña de pescar sostenida en la horqueta de un árbol, se dio a la tarea de recolectar el tesoro traído por las ranas y echarlo en un cofre de madera.
La caña de pescar comenzó a moverse y el huesudo ser supo que había logrado su cometido, una brillante moneda de oro colgaba del anzuelo.
Al ponerla en el cofre se oyó un golpe seco que luego se convirtió en un rugido y finalmente se produjo un remolino de energía. Los albañiles petrificados de miedo y creyéndose completamente solos ante aquel ser horripilante, sintieron cómo si una gran aspiradora les chupara el corazón.
El búho en la rama de un árbol observaba con atención. Una sustancia blancuzca salía del corazón de los dos hombres y se iba espesando hasta formar cataplasmas que rápidamente formaron las paredes de una casa vieja y decrépita. Allí enterró el ser demoniaco el cofre.
Una vez cumplida su misión se transformó en un buitre y fue a posarse en la misma rama que el búho.
Los albañiles huyeron despavoridos.
Al llegar a sus casas encontraron que las monedas habían desaparecido, pero, lejos de lamentarse, dieron gracias al cielo por ello.
"Tenías razón", admitió el búho, mirando con tristeza al buitre; "He perdido la apuesta" y levantó vuelo.
El buitre permaneció unos minutos más, contemplando la casa en ruinas que acababa de crearse y pensando en la próxima estrategia que usaría para poner a prueba la nobleza del corazón humano.